¿Lo cura todo?

¿Pone todo en su lugar?

¿A cada uno en su sitio?

Hoy desperté pensando que ojalá hubiera una conexión espacio-tiempo, una realidad en la distancia sin comunicación causal, …,

Y acabé el día con un sucedáneo de mi pensamiento …. Y agradecido…

El tiempo no cura.

El tiempo no ordena las cosas.

Y menos a las personas.

El tiempo sólo es tiempo. Es una medida. Un medio.

Con el tiempo, solo crecen sensaciones, heridas, por que ya no las puedo expresar.

Quedan en mi persona. En un sitio concreto. Donde ya no se pueden curar.

Pues sí… De “Likes” va la cosa….

Y es que esto de las redes sociales se ha apoderado de TODOS nosotros. TODOS en mayúsculas. Ya sin excepciones. Por que los que están al margen, que son pocos, solo decir que son criaturas muy “especiales”, dignos de antropológicos casos de estudio 😉

Veamos con mi propio ejemplo el impacto de estas dichosas redes en … mi vida… Un día cualquiera en “mis redes”


Me despierto con un buenos días, y al rato mi mujer me regala un… “¿Te vas a dignar a mirar mi estado en whatsapp? Nunca lo haces!

Justo al cabo de un rato, me encuentro un amigo en el bar, al recoger mi zumo antes de empezar la jornada, “pero bueno, eres el único que no ha puesto un like a mi última historia en Facebook, y pensaba que especialmente a ti te encantaría!!

Durante la jornada laboral, mi móvil rebosa de notificaciones en linkedin; mención especial a la de “People are reacting to Roberto Ferraro’s post” (grande Roberto!!). Que por cierto, linkedin, cuando el número de alertas supera cierto umbral… para mi dejan de ser alertas…. Pero bueno…

Por la tarde, un compañero de trabajo me comenta “¿Has visto lo que ha colgado Esteban en Instagram? ¿No miras Instagram? Tio, no se cómo puedes vivir así!

Me voy al gimnasio, hago mi sesión de Spinning y la cuelgo en Strava, la miro, y voy viendo las sesiones de entreno de mis amigos y conocidos, las comento y les doy Kudos…. “Oh!, he recibido un Kudo!

Mientras voy al coche para volver a casa suena el móvil. Mi mujer: “Tu hijo (cuando hace cosas “chungas” es solo mío) ha colgado un video en Instagram, se ha hecho viral y se ha armado un follón en el cole. ¿Qué hacemos?”. Ufff… Crisis… Para empezar bloquearle internet 😊

Al llegar a casa, antes de cenar, intento averiguar lo sucedido en el colegio, pero justo viene mi hijo ilusionado con el móvil (¿Pero no estaba bloqueado?) y me muestra el último vídeo de “nuestro” humorista preferido. Debo controlar la risa pues… “estamos en crisis familiar”.

Ceno y después de lidiar con “la crisis”, me pongo un poco en el portátil y… “Vaya, cuantos avisos de Twitter, tendré que borrar la cuenta,…, Oh! Que bien! PokerStars España ha iniciado una sesión en directo en Twitch. ¿Entro? Venga… un rato…!


Y así día a día, la vida sucede entre eventos de “Social Networking”, la vida tiene que ser aquello que sucede entre evento y evento de “móvil”….
¿O esos eventos ya son nuestra vida? …


Si estás de acuerdo… ¿Me darás un like? 😊 hashtag #meencantacomoescribes 😊 😊 😊 Y te retwitteo (bueno, para eso debería haber escrito un tweet)!!

I LIKE YOU

¿Pero cómo demonios hemos llegado a esto?

Aunque para algunos la pregunta se reformula en ¿Pero como diablos podíamos haber vivido sin redes?


Os cuento tal como lo veo yo y perdonadme el abuso de primera persona en este post: Nací en el 73 (Sí, del siglo anterior). Tuve la suerte de formarme como Ingeniero Informático y vivir, casi desde cero, toda la revolución y evolución tecnológica … En la facultad, cuando aun nadie ni soñaba en tener una dirección de eMail (esa tecnología que las nuevas generaciones consideran ya “vintage”), usamos (y hasta creamos!) las primeras “redes sociales”, incluso pensamos, antes que existieran, los actuales FaceBooks, Twitters e Instagrams (no los implantamos: nos faltó emprendeduría… Y así nos va…)…. Digo esto, desde la melancolía, el recuerdo y la fascinación, pero sobre todo para evidenciar que algunos de nosotros estamos preparados para entender, usar y ajustar la tecnología a nuestras vidas. Lo hemos vivido así! Es nuestra «lengua materna».

Y no al revés.

Pues lo que está ocurriendo es justo lo contrario: no todo el mundo está preparado.
Y no digo que ello tenga que ser malo (que lo es).
Lo único que digo es que, en general, mucha gente está cambiando sus hábitos vitales, dominados por la tecnología.

No me preocupan demasiado estos “cambios” en personas ya maduras (los que están en los 30++) pues más o menos ya tienen la vida, en general, algo dirigida (o debieran).
Pero sí que observo con una mezcla de inquietud y asombro (claro, empiezo a ser abuelo cebolleta), estas nuevas generaciones; me refiero a los nacidos entre el 2004-2005 (los que justo tienen la mayoría de edad en adelante): en ellos aplica la norma que la Red Social no es un medio, es un fin, un “leitmotiv”, una referencia e incluso un objetivo core. Y su vida ya es una mezcla explosiva de medio, fin, moda, corriente y obsesión.

El “Social Networking” evidentemente ha venido para quedarse. Aun así, como toda gran corriente sigue el ciclo de la vida: Nace, crece, se reproduce y muere. Seguramente veremos el estadio final más como una transformación que una muerte. Pero habrá un punto de inflexión, complejo, en algún momento, que hará cambiar “las reglas del juego”.
No soy adivino: es lo que siempre ocurre. Sería adivino si supiera cuando y cómo. Ahí no llego!

No se que viene después del actual “Social Networking”.

Me asusta pensar opciones por que todas ellas tienen demasiado componente virtual para mi gusto…

Para terminar con algo “pomposo”, trataba de buscar algún artículo actualizado, que pudiera dar alguna pista o simplemente hablara de ello, del futuro de las redes, algo de referencia,…. Y me ha sorprendido un texto, del 2019 en el que se cita literalmente “Hacia 2030, las redes mutarán a ser cada vez más inteligentes producto de los avances en inteligencia artificial. Además, incorporarán a sus funciones la realidad mixta, aumentada y virtual; serán parte integral de nuestras vidas en un mundo donde ya no hablaremos de conexión, sino de hiperconexión inteligente«.

Pues fenomenal. Al final… Entre Cyborgs andará la cosa. De momento… I LIKE YOU!

Nota del autor: si habéis llegado hasta aquí, hay esperanza en vosotros. No estáis del todo dominados! Aunque tengo mis dudas que sea un grupo numeroso. Demasiada letra. Demasiada prosa. Poca imagen, cero vídeo, muy del siglo pasado para los acostumbrados a conversaciones de no más de 255 caracteres y comunicaciones visuales de menos de 2 minutos.

Nota del autor: otro día, en pro de la positividad, hablamos de todo lo bueno, que no es poco, que nos aporta este mundo hiperconectado.

Nota del autor (final): ósea, que yo que alardeo de no dejarme dominar por las tecnologías y las redes, en un día cualquiera tengo interacción con 9 plataformas/redes distintas (Whatsapp, Telegram, Facebook, linkedin, Instagram, Strava, Tik-tok, Twitch, Twitter, me dejo alguna pero hay una alta probabilidad que empiece por «Tw» …). Genial!

#cuidadoconlasmanchasenelsolsobretodositomasomeprazol

Todos «hemos sido programados» para hacer algo en esta vida.

Sin excepción.

A pesar que hay vidas que se truncan de forma inesperada, también éstas tenían su sentido, su motivo para existir.

Pero pocos tienen la oportunidad de disfrutar por que han entendido o han encontrado el fin último para el que han estado programados.

Y nos pasamos la vida buscando ese sentido, tratando de encontrar, tratando de entender.

A veces pensamos que lo hemos hallado. Y lo llamamos felicidad.

Pero cuidado! Hay dos grandes etapas que quemar: encontrar y conseguir.

Etapa 1: Encontrar

De forma innata tenemos ciertas capacidades, ciertas virtudes, con mayor o menor potencia. Eso nos debería dar una primera pista. Y de pequeños, de jóvenes, cuando con mayor fuerza aprendemos, es cuando más claro deberíamos poder ver para qué hemos sido programados. El aprendizaje que recibimos debería servir para perfeccionar nuestras técnicas, capacidades, habilidades y estrategias en aquello para lo que hemos sido programados.

Etapa 2: Conseguir

Sólo si ya sabemos nuestro motivo para existir es cuando podemos tratar de conseguirlo. No sería lógico hacerlo de otra manera. Aunque hay muchísimas personas que así viven. Y así les va: acaban fracasando. En todo. Lamentablemente, el mero hecho de conocerlo no es garantía para que lo consigamos. Para nada. Hay que lucharlo.

¿Estáis de acuerdo con esta teoría? ¿Sí? Me alegro.

¿No?

¿Entonces?

¿Nuestra vida discurre sin un objetivo marcado, sin un sentido pleno?

¿Las circunstancias, el entorno, las personas que nos rodean y el azar son los que acaban por marcar hacia donde nos tenemos que dirigir? Y Además, los objetivos, el sentido, puede variar con el tiempo, incluso hacia extremos opuestos, llevándonos por caminos que ni hubiéramos podido imaginar tiempo atrás.

Y en un momento dado, nos sentimos confortables y realizados con lo que hemos hecho, conseguido en nuestra vida. Y lo llamamos felicidad.

Y cuando no es así, nos revelamos y tratamos de buscar un modo de «programarnos para…» que nos permita … ¿Ser felices?

Tampoco estoy completamente seguro con esta visión…

Pero…

A pesar que las dos teorías son opuestas, y que existen enormes escalas de grises entre ellas, tienen algo existencial en común: buscar aquello que da sentido a nuestra vida. Lo que sea.

Persigue hasta la saciedad aquello que de sentido a tu vida, estés o no programado para ello.

Mientras lo persigas, si lo haces bien, serás feliz.

Suerte en ello.

… mi agosto…

Nos llenamos de cosas para programarnos como hormigas y estar motivados para perseguir un objetivo.

Hay…  dichosos Objetivos. 

Con o sin sentido.

Las hormigas no los necesitan para estar motivadas. Sólo saben lo que hay que hacer para vivir. Nada más.

Un trozo de mi agosto, después de cenar, escuchando «Cenicero»y un estribillo que les va al pelo: «yo te quería a ti por encima de mis ganas de fumar«. 

Un trozo de verano en una noche sin tormenta por que se ha muerto antes de llegar. 

Un pedazo de mi vida que por suerte sigue sin terminar. 

Me río solo, pensando que quería escribir una lección «de coach» sobre motivación….

Pero no todos somos buenas hormigas…. 

Y sólo pienso en una canción…. Un trozo de mi vida, en verano, agosto, de noche, sin tormenta.

Una canción de Kokoshca…

Escribiré ese dichosa lección.

 

Aun recuerdo, hace ya muchos años, cuando mi antiguo jefe, gran persona y profesional (por alusiones X. Monzó), me decía «Monstruo !!». Y no era por feo, que también, era su forma de alabar a la vez que motivar a su equipo. Grande!!

Pero no quería hablar de esto, si no de nuestros «monstruos» internos. Y lo haré a partir de un divertido e interesante TED TALK que vi tiempo atrás y que me encantó.

Para los que 14 minutos de vídeo les sean demasiados (aunque os recomiendo lo visualicéis), sólo resumiré que habla de «Procastinar» y de cómo todos solemos, alguna vez (o siempre, eso depende del grado que tengamos), hacerlo, procastinar (evitar resolver una situación soslayándola, demorándola, evitándola….)…. Y habla, hacia el final que todos tenemos un «Panic Monster» (la imagen inicial) que aparece en aquellas ocasiones cuando se nos ha esfumado el tiempo y tenemos que por fin afrontar «la situación».

Esta pasada semana mi «Panic Monster» apareció. Pero no supe reconocerlo. Iba disfrazado. Disfrazado de enfado. Así que era simplemente un monstruo…

Un descomunal monstruo con ropa de gran enfado. Enorme, terrible y crudo enfado.

Y no tiene nada que ver si mi enfado era o no razonable. En realidad, la razón es el disfraz. Casi siempre es así.

Me di cuenta ayer por la noche. Y pensé… Tienes que escribirlo… Igual también puede serviros para vuestros «monstruos»…

Y es que el «Panic Monster» a su vez, también se procastina, y cuando ello sucede no nos permite encarar bien los problemas, nuestros retos, incluso la vida o las relaciones con los demás.

Pero si le quitas el disfraz y te das cuenta, verás que detrás de cada monstruo interno hay algo, que está en nuestra mano, que trabajar, o cambiar, o superar, o transformar, en definitiva… Afrontar.

Esto es como todo: darte cuenta, no implica que lo vayas a resolver, pero es el gran inicio, imprescindible para conseguirlo.

En fin… Saludos y recuerdos a todos los «Panic Monster», ojalá salgan más a menudo y dejemos de procastinarnos!!

Ley de vida.

Donde antes había una fábrica, esfuerzo, sueños, sudor, lágrimas, premios, éxitos, fracasos…

Después dio paso a un refugio para indigentes… Un lugar donde resguardarse del frío en invierno o de la lluvia, o de la noche sin techo… Pero alguien (yo) decidió que eso no era digno para estar cerca de mi casa. Y me hicieron caso! Y echaron la abandonada fábrica al suelo…

Y durante más de 10 años el solar de la antigua fábrica ha visto el tiempo pasar, a mi pasar, algún pequeño incendio de matojos, y otro inquilino que encontró allí su nueva oficina pasar.

Pero ya se fue. El inquilino. Esta vez no fuí yo. Me caía bien. Y de alguna manera lo protegí.

Hasta ahora que… Empiezan la obras.

El ruido, los escombros, las grúas, las calles cortadas, el agua cortada, polvo, suciedad….

Las obras requieren transformación y la transformación no es fácil. A menudo tampoco limpia.

Empecemos pues con las obras.

Lamentamos las molestias que ello pudiera ocasionar.

No lo se. Está claro que si el recuerdo te aporta una sensación agradable no tiene por que ser malo. Pero cuidado con ser demasiado feliz viviendo de los recuerdos!

Y lo que es obvio es que si el recuerdo te angustia, te pone triste, te hace llorar, … tiene que ser malo, ¿No? Pues depende, …, a veces, a partir de recuerdos que añoras y que te gustaría que volvieran a suceder, o de angustiosos desastres que te perturban, …, a veces… Eres capaz de recomponerte y tirar hacia adelante con un vigor que antes no tenías…

Me gusta recordar.

Soy un looser.

Los recuerdos son más fuertes si los revives allí donde sucedieron. Aunque a veces es imposible hacerlo.

Me gusta recordar.

Hoy no llovía.

La tarde no caía. La noche no se inventaba. Demasiado mediodía.

Recordar… No es malo.

Hace unas semanas estaba con unos afortunados amigos. Su vida no ha estado exenta de sufrimiento, de duro trabajo, de angustias y de dificultades. Pero sea por méritos, por suerte, por indómita pericia o por lo que sea, siempre han estado rodeados de un halo de éxito, de abundancia, de dinero. El dichoso dinero transforma las personas, las moldea de una manera caprichosa.

Aun su fortuna, sus logros y su halo, me vi en ciertos momentos de ese encuentro, sea por que ya decrépito me he vuelto así, tratando de hacer lo posible para ayudar ante lo que, a mi parecer, era alguien que, en mayor o menor medida, estaba atravesando un desierto de felicidad, o una selva de sufrimiento, lo que prefiráis.

Unas semanas después he tenido la oportunidad de compartir unas horas con unas personas que, igual que las anteriores, han sufrido, han trabajado durísimamente, rodeados de angustias y dificultades. Pero sea por mal karma, por desdicha o por redomada torpeza o por lo que sea, siempre han estado capitaneados por una aureola de tristeza, de ausencia de recursos y dinero. Cuando no hay dinero, también eso cambia las personas, las castiga o las premia, según se mire…

Esas personas también viven una eterna canícula de imposibles sueños, realidad de los primeros que quizás no siempre son conscientes que poseen. Y el día con ellos ha sido entrañable para mi: volcado en aprovechar cada segundo en aportarles todo lo que está en mis manos, vaciándome como nunca para, ni que fuera lo mínimo, hacerles olvidar su situación.

Durante la tarde, acompañados por una húmeda brisa, me han presentado algunos de sus amigos. Y yo estaba imparable. Seguía en mi registro, doctorado en enseñanzas, aportando de nuevo aquello que mi instinto me decía les podía reportar algo de felicidad, alegría o simplemente perdurables sensaciones entre el atardecer, el calor y un cercano mar.

Pero también yo vivo mi propio antagonismo: ¿Quién ayuda al que ayuda? Yo también necesito ayuda, yo también…

Y sin importar mi pataleta del inmaduro niño que llevo dentro… Por ellos… Por sus caras… Y por que uno de ellos me ha regalado un «encantado de conocerte, no siempre la vida te da la oportunidad de conocer gente como tú»… Me he sentido bien.

Pero una noche de julio, es demasiado peligrosa para que eso me reconforte.

Recuerdos que no quiero olvidar. Sentimientos que perduran, a pesar del tiempo y la distancia. Es mi vida y lo que siento. Y no puedo dejar de sentirlo.

De nuevo, múltiples antagonismos.

Sólo la luna, asomando detrás de las nubes me ha limpiado lo que sufro y me ha recordado lo que siento, lo que amo, lo que deseo …

Quizás la ayuda que necesito sea poder escribir.

Múltiples antagonismos….