Estimado Agente 1491 de la Policía Municipal de Sabadell,

 

Ayer nos conocimos. Fue un encuentro rápido, unos minutos fugaces. Pero para mi fue algo tan especial…

¿Lo recuerdas?  ¿No? ¿En serio?

Sí, hombre…  Viernes 8 de octubre, hacia las nueve menos cuarto. Yo salí apresurado de la farmacia, en la rambla, justo cerca del Viena, donde había dejado estacionado el vehículo, por que necesitaba unos apósitos para mi suegro (enfermo, muy enfermo). Su hija los había ido a buscar pero no los tenían. Los traían a última hora, a las 20:45 para ser exactos. Y los necesitaba por que el dolor de una llaga, cuando hace tiempo que no te mueves, bueno… no se si puedes imaginártelo, espero que no! Para nada desearía que te ocurriera algo similar! En fin, que lo necesitábamos antes que cerraran la farmacia.

Y llegué a tiempo!!! Casi sin tráfico ya a esas horas, decidí parar encima de la acera por qué pensé que no tardaría más de dos minutos. Sí! Eureka! Por suerte ya los tenían!!!!

Aunque la farmacéutica iba taaan lenta… Desembalarlos del paquete recibido, tramitar la ayuda para que los abuelos no paguen nada,… ufff pensé… Así que asomé la cabeza fuera de la farmacia…

Y allí estabas tú! Agente 1491,…, si me permites… Super agente catorce noventa y uno. Suena mejor 😉

Con tu coche estacionado en contra dirección, con esas imponentes sirenas azules y luces deslumbrantes, justo detrás del mío…

Y allí nos conocimos…

Tengo que reconocer que al principio estaba un poco nervioso, la verdad, pero tu mirada de confianza, de seguridad, me fue calmando poco a poco.

Que poco me importaba que me estuvieras poniendo una multa, en serio, eso fue lo de menos…

Que poco importaba que mis explicaciones las trataras como las típicas excusas de toda persona que intenta evitar que le pongan una multa.

Que poco importaba que me dijeras que ya no podías hacer nada por que habías comunicado mi matrícula… Que estúpida excusa también por tu parte… Pero que poco importaba!

¿Y sabes por que todo importaba tan poco?

Por que te conocí. 

Sí.

Suena ñoño,…, pero está cargado de contenido….

Para empezar, quede embelesado principalmente por tu profesionalidad… Me explicaré…

  • Tu rigor a la hora de estacionar el vehículo ocupando el carril contrario y con las luces enfocando a los coches que venían de frente (creo que deberíais haberlos apagado o puesto en modo «posición», para no deslumbrar, pero seguro que tu pensaste en que te vieran y así no provocar ningún accidente, ¿verdad?),
  • Tu rigor para comprobar los tiempos de llegada, estacionamiento y de salida (creo que, antes de la denuncia, o en el cuerpo de la misma, deberías haber restado bien los minutos, no fuera que te hubieras hecho una impresión equivocada del tiempo que el coche estaba vacío, pero seguro lo hiciste para optimizar tu tiempo y no perder más de lo necesario para atender asuntos urgentes de la ciudadanía). 
  • Tu rigor e interés para contrastar mi historia y mi urgencia (creo que te falta un poco de comprensión con la gente, sobre todo en discernir entre cuestiones que son graves de otras que no lo son, pero seguro que lo haces para poner distancia entre el cuerpo de policía y las personas, para que quede claro que hay que cumplir a rajatabla con la ley.)

Que impresionante, en serio… Y eso lo admiro, y me sorprendió tanto que no he podido más que escribirte esta carta.

Por que …. eso no es todo… Además de tu profesionalidad, lo que en definitiva acabó por dejarme perplejo, embobado, «esmaperdido» fue que pude presenciar algo que casi nadie a podido ni podrá presenciar jamás…

Ayer pude vivir en propia persona la paradoja del viaje en el tiempo: Resulta que  yo estacioné a las 20:40 y la multa del agente 1491 es precisamente de las 20:40. Y como los dos sabemos que a las 20:40 tú no estabas allí, esa multa, ese policía, esa situación sólo puede ser producto de un viaje en el tiempo,…, solo tiene explicación mediante la física cuántica…

Gracias, agente 1491, y disculpa que me refiera así a ti, pero desconozco tu nombre… Muchísimas gracias por enseñarme a ser mejor, a no ser blando con las personas. Hay que ser duro! Hay que ser menos comprensible. ¿Verdad que si? Y sobre todo, gracias por haber compartido conmigo un viaje en el tiempo…

 

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