Tengo un mundo lleno de diablos. La madre que los parió a todos. Son rojos. Pequeñitos, Y hay muchos, pero muchos. Están dentro de mí. Tienen pequeños cuernecitos y van como en tanga. Bueno, no, …, no es tanga por qué creo que no tienen ni pene, ni vulva, ni tan solo culo. Son un poco raros como hombrecitos. ¿Quizas “asesuados”? ¿Eunucos? Que no! Son puñeteros diablos y tienen lo que tienen que tener: unos cuernecillos que los deben ir revolcando contra mis entrañas y… ahora me pica la cara, ahora me rasco un pie, ahora me pica el pelo (ui, no, en el pelo no están, ¿Eso serán piojos?). Pero es que son muchos y me van pinchando por dentro. Malditos cuernecillos! O los tridentes dichosos… También podría ser eso…

 

¿Diablos?, ¿Qué diablos?,

 

Me reí mucho el otro día con este vídeo….

 

Y es que a algunos de mis diablillos se le ocurren constantemente estas cosas, pero por suerte… aun se quedan en mi mente, en algún que otro post o mensaje de whatsapp y no llegan a más… Bueno… en general se quedan en…nada…

 

Diablos!, que diablos!!!!

 

Los más retorcidos y enrojecidos de todos hasta se atreven con retarme con el típico ¿“A que no hay huevos” de ir a tu nueva jefa y decir lo que piensas de todo? ¿O es que siempre estarás callado, sabiendo que tienes razón, viendo como muchas cosas ocurren tal y como tu piensas y que lo que tu piensas podría haber ido genial para tu empresa? La madre que los parió, como pican! Diós! Si es que me dan ganas de hacerlo…. Pero…. Dejémoslo ahí…

 

Los más estupendos me animan con mil locuras que me provocarían cierta felicidad sin pensar en las contraprestaciones que, indirectamente, generarían y que, probablemente, anularían los efectos de la acción consumida. ¿No se podrían ir al infierno?

 

Uno de ellos, que además tiene nombre de monje, me tiene hasta la coronilla! Me provoca a más no poder, me hace la vida imposible, de verdad que me descompone (debe estar por la zona del estómago, y a veces debe apuntar más abajo el jodido!). Y os preguntaréis ¿Por qué? Pues por qué es un zumbado; diablo y zumbado, pero con connotaciones monacales. ¿No debería eso estar prohibido? Estos últimos días solo me chincha diciéndome que soy yo un imbécil porque no estoy diciéndole a una muy buena amiga la verdad. Y eso envenena de facto la propia amistad. Pero que leches! ¿Cómo demonios se atreve a “burcharme” tanto? Pues eso… Por demonio… El caso que igual tiene razón… Pero como alguien muy sabio no para de decirme “a nosotros no nos pagan por lo que se debería hacer o aquello que es mejor sino por aquello que quieren en cada momento”. Santa razón, santa injusticia, santa locura!!!!

 

Aun recuerdo aquel demonio que, de pequeño, abusó de mí. No me malinterpretéis: se aprovechó que de tan pequeño no tenía aun la cordura mínima desarrollada y le ralló de arriba abajo el coche del vecino con una afilada llave, por que durante la comida oyó, de refilón, una conversación de mis padres en las que “hablaban pestes del vecino”. La justicia por tu mano me repetía el puto demonio…. Y así acabé: con un castigo del demonio!

 

Diablos…, que diablos…,

 

Y es que tener demonios internos no es de por sí malo. Lo malo es que te nublen la vista, o que te hagan dudar de tu integridad o que consigan las llaves de tu conciencia y se pongan a hacer grafitis en ella. Siempre viene luego el pelotón de limpieza para enmendar el desastre, sólo que en ocasiones resulte ser demasiado tarde.

En definitiva, los demonios retan a tu mente, a tu corazón, se nutren de tus debilidades, de tus vicios y descontrolados deseos, de tu oscuridad, en fin, como decía “Vader” el reverso tenebroso de la fuerza…. Y precisamente hablando de ello: ¿Quién puñetas puede ir por la vida como un Jedy? Sólo se me ocurre uno: Jordi Hurtado, pero es que ese hombre es eterno y con la eternidad por delante, las cosas te las miras de otra manera, ¿No?

 

Había un tiempo que mis demonios si que iban por delante, en casi todo. Yo era un friky oscuro que hacía lo que le daba la gana, que no le debía nada a nadie (ni tan solo un “hola”, una “sonrisa” y menos una palabra!). No se vive mal en esa oscuridad. Hasta que descubres que hay otra forma de vivir, que se pueden hacer muchas más cosas, que abrirse al mundo y a la gente no es malo, aunque muchas veces te complicas la vida por que la gente no quiere ni piensa lo mismo que tú. Faltaría más!!!!! Aun así ni penséis que los podréis eliminar a todos, eso jamás…

 

Diablos!!!, ¿Qué diablos?,

 

Lo que pasa es que entre tener unos cuantos y medio controlarlos y la locura interna en la que vivo inmerso… hay un pedazo de mundo o casi un universo integral. ¿Y qué remedio? ¿Alguien tiene un truco para cargarse a unos cuantos bichos rojos de estos? Yo es que a algunos les tengo aprecio, y hasta les he puesto nombre: tengo al petardo, al “fumao”, al del lirio en la mano, al “Endiosao” (ese es el que me va diciendo todo el día que soy más listo que nadie, que podría ser el jefe del planeta), al julai (ese a veces hasta me gusta),  el pesao (ese me aporta poco), Don Llorón (con ese nos pasamos ratos llorando juntos), Señor Salío (no comentaré nada sobre este), uno que me afecta mucho y le llamo Doctor Dema (de demagógico) y quizás el que más me gusta pero también el más complicado: tiene otro nombre pero quedaros con el de Monje “camicace”. Y seguro me dejo unos cuantos.

En fin,…, entre tantos millones de humanidad, a mi me ha tocado lidiar con los pesados enanos rojos….

Tocaría ahora el final típico de casi todos los textos de la looserstable: una breve enseñanza y acabando con un “somos Loosers”. Pues no, uno de esos malditos bastardos me está “achuchando” mientras escribo, recordándome que …. ¿Diablos? Que diablos!!!!!!!!!!!!!

2 thoughts on “Diablos, que diablos

  1. Multitasking says:

    Me ha encantado el artículo, y el video que bueno!! que jodia’ la niña,jejejeje…
    pero mirando el video me han venido a la mente unas cuantas ideas malèficas, que malvados esos diablos rojos!

    Como dice la sabiduria popular el que este libre de diablos que tire la primera piedra, o era de pecados… sea como fuere, esos diblos son los que nos hacen sentir vivos, en todos y cada uno de los momentos de la vida, y internamente nos dan esa vidilla de picaresca y gamberrismo a mas no poder, aunque sean unos pesados me encantan!

    Si acceptas un consejo, no te desagas de ellos, busca al cabecilla del grupo que tiene el poder sobre el resto de los enanos rojos como Darth Vader e intenta llegar a un acuerdo con él, para que te dejen mas tranquilo.

    Un saludo

    Multitasking 

  2. Pero, ¿si te ponían los cuernos no era que alguien se estaba zumbando a tu hombre/mujer? Como cambian los cuentos…

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