Estos días todos hemos estado en la mente de un perdedor. De hecho, mientras dure el confinamiento, seguiremos estándolo: llevamos muchas semanas encerrados en casa; a lo sumo salimos para evitar convertirnos en auténticos «diogenesistas» o por evitar tener que comernos los unos a los otros. Eso a menos que no seamos personal sanitario o de necesidades consideradas como críticas. Y queremos movernos y salir: pero no podemos. Queremos incluso trabajar, por que sabemos hacerlo, por que no queremos estarnos parados. Queremos disfrutar de la vida normal y seguir usándola, dentro de nuestra «amplia» noria vital. Si somos niños, anhelamos volver a clase, incluso no nos importaría que nos pusieran algún examen que otro…

Bienvenido a la mente de un Looser, incluso al de uno con 1 sóla «o». Es esto: querer pero no poder. No poder y querer. Querer y no saber. No saber y querer. Saber y no poder. No poder y saber. O pensar que uno sabe pero no es así. Lo cuál es peor. La mente de un Looser es muy compleja pero sencilla a la vez. La mente de un Looser es como la pandemia por Covid-19: un «bicho» sencillo (alguien dijo «una gripe fuerte sin vacuna») que ha conseguido parar el mundo. Pero no de forma constructiva. 

Durante la pandemia TODOS somos loosers. Bienvenidos a mi mundo. No es un mundo agradable. Es un mundo del que todos queremos salir. 

Pero algunos tenemos que vivir así siempre. Lo se: no me envidiáis. 

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