¿Cómo romper con esa eterna y repetitiva rutina que me corroe constantemente y me hace ser más “looser” de lo que ya soy? Me encuentro mirando una pared y continuamente pensando en cómo saltarla, rodearla o incluso atravesarla. Como queráis… Pero mirando a la pared.

Mi pared es el miedo. Es un miedo a hacer realmente lo que quiero y deseo; sin tantos tapujos ni miramientos. Es un miedo a decir lo que pienso, razonada y humildemente pero de forma directa y punzante; decir con el objetivo de mejorar.

Mi pared es la mediocridad pensando que soy excepcional. Es un querer y pensar que puedo llegar a ser muchas cosas. Es un quedarse sin aire a mitad de una carrera, o lo peor, lesionado sin posibilidad de seguir. Da igual si alguien te ha hecho la zancadilla o has tenido mala suerte: ya no puedes correr! Hoy un amigo me ha recordado que alguien que estaba “casi a mi cargo” en el trabajo ahora es directiv@ y ha evolucionado. Deliberadamente o sin quererlo, este compañero ha lanzado un dardo envenenadísimo hacía mí. Porque me ha recordado donde estoy y lo que ha sucedido en mi trayectoria profesional.

Así que, aunque quería hacer como tema del mes “las predicciones de la Looserstable para el 2021” he improvisado con este nuevo “chute de positividad” (si estáis algo deprimidos, no sigáis leyendo).

¿Tienes tu también una pared que te limita, te bloquea, incluso te paraliza y te tiene el coco comido y no te permite avanzar?

Piensa cuál es tu pared: ¿quizás, como yo, sean tus miedos? ¿Quizás tus deseos frustrados? ¿O Quizás tu esperanza? Tu pared bien podría ser tu “laaaaaaargo” letargo después de una mala experiencia o fruto de una enfermedad. Tu pared,…, ¿no será la tristeza que vive en ti y que no sabes cómo disipar? ¿O la isla que te separa del mundo y de su felicidad (si ésta finalmente existe)? Que rabia que siempre haya una pared…

Mirando a la pared… Parado viendo pasar la vida…, la vida me dirá que se pasó tu única oportunidad… y tú seguías parado, por miedo a perder, cuando lo único que se puede perder de verdad es la vida…

Una vez tuve la sensación de conseguir atravesarla. Iluso de mí.  Al final, confuso, nunca entendí si lo logré o si, por el contrario, otra pared detrás me aguardaba fatigado para… volver a mirar a la pared… ¿O era la misma? Vaya lío… En cualquier caso, sigo mirando a la pared. Mi pared.

 

Ahora tocaría desarrollar el tema… Explicar la multitud de herramientas, técnicas, posibilidades, ayudas y palancas para poder coger impuso, como si de una cama super-elástica se tratara, y superar esa pared… Suspendido en el aire, echando la cabeza atrás, verías en la altura lo pequeña que es la pared y, durante un tiempo (depende de la inercia y de la ley de la gravedad) te sentirías realizado. Este tiempo es directamente proporcional a que te des cuenta que te has venido arriba, te has puesto a volar, has superado los problemas y has conseguido resolver tu limitación “vital”.

Pero amigos de la looserstable, las paredes son como la energía: ni se crean ni se destruyen: se transforman. Y tu nueva pared se habrá “transformado” en una lucha a muerte contra la gravedad. Gravedad que te atrae al suelo a una velocidad brutal. Te vas a pegar el ostión de tu vida! Y lo ves, lo ves por qué en tu vuelo no has cogido nada que te permita “flotar” en el aire… Una pena! Así es la vida, unos miran a una pared y otros se cascan 5.000 metros en caída libre. Para estos últimos todo es más desagradable por que un batacazo de ese tipo… duele.

Aun así, nadie les puede quitar el interés, el haber buscado la forma de superar la pared, la cama elástica, el impulso, el pensar que lo han conseguido….

Pero no hay salida. Las paredes son sabias (y lo sabes!):

  • Si intentas escalarlas y lo consigues, detrás aparece una nueva.
  • Si intentas cavar un agujero resulta que ponen cimientos hacia abajo.
  • Si te impulsas para superarla, luego siempre caes, hagas lo que hagas…

Mirando a la pared… Parado viendo pasar la vida…, la vida me dirá que se pasó tu única oportunidad… y tú seguías parado, por miedo a perder, cuando lo único que se puede perder de verdad es la vida…

¿Qué es mejor? ¿ver cómo pasa la vida o luchar por lo inevitable?

Yo no quiero engañar al destino: él ya lo ha hecho demasiadas veces.

Soy un looser.

 

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