No quisiera pecar de demagogo con este post. Sólo faltaría eso para completar “mi suite” de virtudes.

En relación a nuestra forma de vivir, de trabajar, de enfocar la vida, de relacionarnos, de evolucionar, permitidme decir que, a pesar que todos somos esclavos (preguntaros si os sentís libres de hacer lo que queráis en cualquier momento), existe una nueva y extrema esclavitud que pasa generalmente desapercibida. Aunque eso no es lo peor: es una esclavitud consentida e incluso envidiada y deseada!!!

A lo largo de mi vida profesional he tenido la oportunidad (no puedo usar el término “suerte”) de conocer a muchos de estos “nuevos esclavos“ y todos todos, en general, tienen una cosa en común: “Tuvieron oportunidad de liberarse de la esclavitud y no lo hicieron”.

Pero, ¿Quiénes son “los nuevos y extremos esclavos” de nuestra era? ¿Dónde están?

Están por todas partes: desde pequeñas a grandes compañías. Algunos incluso lo son sin estar en el ámbito profesional, aunque me centraré en estos últimos.

Los “grandes directivos”, los “jefes y gerentes”, “CEOs”, “Directores Generales”, “Presidentes de instituciones, partidos políticos y empresas” SIEMPRE tienen un “gran segundo”. Alguien que les hace su trabajo. A veces es una sola persona que lo aglutina todo (Chief Executive Slave), en otras ocasiones es un equipo (Directors Board Slaves Team). Estos son los nuevos y extremos esclavos.

Últimamente me he aficionado a la Wikipedia, bueno, no tan últimamente. Si nos atenemos a la definición:

Esclavitud. La esclavitud, como institución jurídica, es una situación en la cual una persona (el esclavo) es propiedad de otra (el amo). Así entendida, constituye una forma particular de relación de producción, propia de un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en la evolución de la economía, según la terminología marxista. La esclavitud se caracteriza por el hecho de que una persona trabaja en contra de su voluntad, en condiciones inhumanas y sin derecho a recibir remuneración alguna ni mucho menos vacaciones ni jornadas de descanso.)

  • Propiedad

Efectivamente: ¿sabéis lo que es poder ser interrumpidos cualquier día, en cualquier momento, sin importar lo que estéis haciendo? La vida no sería vuestra. Está íntimamente ligada a las necesidades de vuestro jefe “Oh gran Dios!” que siempre os dirá que gracias a él puedes tener todo lo que tienes. Así que le perteneces por qué él es el artífice de ser lo que tu eres. Eres una de sus propiedades: paga por ti para que le prestes servicio.

 

  • En contra de su voluntad

Al principio suele producirse un acto cruel y vil, a la vez que despiadado, por parte del “gran Dios bajado a la tierra en forma de Super Directivo/Presidente”: el gran engaño. Tu jefe va a obviar aspectos clave de tu futuro trabajo. A veces, cuando no los obvia, los explica en positivo y asertivamente para provocar en ti confianza, respeto e incluso entusiasmo!!!! Al cabo del tiempo se produce la paradoja de Charles Deveír: le has dicho que si convencido y con una sonrisa, después te la ha medito hasta el fondo, te duele y asfixia pero no puedes dejar de sonreír.

 

  • En condiciones inhumanas

No son exactamente las condiciones inhumanas de antaño. Son nuevas. Pero igualmente o más inhumanas. Entre ellas:

    • No podrás decir lo que piensas y deberás esconder tus dudas, sentimientos e ideología
    • Tu opinión será basura: no te la pide y cuando la pide no la necesita porque todo lo sabe
    • Deberás alienarte: Si él ríe tu Ries. Si él llora tu lloras. Si el está feliz tu también, pero menos. Si él está triste es por tu culpa.
    • Si te deja en ridículo delante de todo el mundo: era necesario
    • Si se equivoca: es culpa tuya por no haberlo visto antes
    • Jamás tienes criterio ni grandes ideas, son suyas pero no te das cuenta.
    • En las victorias no existes y no puedes hacer sombra, en las derrotas tú eres el protagonista

 

  • Sin derecho a recibir remuneración alguna ni mucho menos vacaciones ni jornadas de descanso

Aquí se produce la paradoja de Tredor Mc Star: tienes de todo pero no puedes disfrutar.

Te paga, a veces mucho, con derecho a casa, segunda residencia, coche, con 30 días de vacaciones, incluso a veces te invita a pasarlas con él, en su entorno privilegiado. Pero siempre puede interrumpirlas sin pretexto. Normalmente los nuevos esclavos se dan cuenta que lo son cuando tienen una experiencia vital traumática (una enfermedad propia, o deben cuidar algún familiar, ….). Bueno, se dan cuenta siempre pero sus fuerzas y capacidades los mantienen en un estado de autoengaño en el que piensan que están trabajando bien y son ampliamente recompensados y reconocidos por su trabajo. Pero cuando hay una necesidad de verdad que implica ausentarse “de forma imprevista del trabajo”… Ahí cae todo por su propio peso, del jefe, .. Y no hay facilidades. Deberás buscar alternativas, qué alguien te ayude! Por que pasarás a ser “esclavo fusilado” si osas desafiarle.

Ni que decir los esclavos que, cuando ya no pueden, cuando han ligado sus cadenas con las de su jefe, quieren romperlas… No pueden. En algún caso por que la atadura implica haber sido cómplice de algún acto maléfico. En otros por qué el agravio económico rompería el status quo del esclavo dejándolo en una situación más que precaria.

 

La gente que no conoce el interior de las empresas, de las grandes corporaciones, de departamentos capitaneados por auténticos déspotas, muchos de ellos disfrazados de modernos y reciclados “Managers”, suelen ver la parte “folclórica” de todo esto. La parte de venta externa, de comunicación externa, comunicación gratuita y, esta vez sí, demagoga, superficial, vacía pero a la vez tan agradable a la vista, tan bella y dulce: cómo una bandeja de repostería después de una semana de ayuno…

Y la gente desearía ser ese gran “segundón”, tener la suerte de estar en su lugar y vivir una vida en “las alturas”, con dinero suficiente para no poderlo gastar, ….

No deja de tener mérito que esa posición, de nuevo y extremo esclavo, a pesar del término “nuevo”, lleve en vigor muchísimos años. No deja de ser curioso que se mantenga aun fuerte y vigente.

Pero bueno, tampoco debería sorprendernos tanto: al fin y al cabo, a pesar que lo sabemos (Y LO VIVIMOS DÍA A DÍA), nuestra sociedad está acelerando la destrucción del planeta ….

A los que, hasta ahora, admirabais a los “nuevos y extremos esclavos”: dejad de hacerlo! Rezad por ellos, dadle una palmadita a la espalda si los conocéis, animadlos todo lo que podáis. Pero por Dios! No los envidiéis!!!

A los “nuevos y extremos esclavos”: dejad de serlo por Dios! Sí se puede! Vuestros patronos, vuestros caudillos, cómo vosotros, cómo yo, cómo todos, tienen su punto débil y lo sabéis. El terror que infringen seguro os paraliza, el daño que os pueden hacer os hecha para atrás, las amenazas y la presión psicológica acaba siempre por haceros abandonar.

Aun recuerdo las palabras del último «nuevo esclavo» al que ayudé “me da igual todo y no me puede hacer nada, por que ahora ya sé como ser feliz”.

Grande!

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