Determinados acontecimientos… Te hacen llorar.

Determinadas noticias… Te sucumben en un estado extraño en el que para nada estás bien, pero que te dan una extraña (y falsa) sensación de paz. Aunque la palabra que mejor las define es “tristeza”. Una inmensa, sombría, larga y amarga tristeza.

Determinadas novedades… No lo son para ti, las has descontado hace tiempo, pero cuando afloran, se hacen espesas, te envuelven, y te recuerdan que: eres un puto looser.

 

Acontecimientos

Para algunos son motivo de alegría. De felicidad. De reconocimiento. Fruto del esfuerzo diario. Fruto de las inversiones que has hecho en el pasado, las horas sin dormir, las responsabilidades que has asumido. Premio al talento, a los méritos. Al saber estar. O al estar cuando y donde hay que estar.

O bien la recompensa por tu estrategia. Por venir de donde vienes. Por ser hijo de alguien importante. Por haber cultivado una potente amistad. Por que, a pesar de no derrochar talento, has sido fiel a alguien aun cuando sabías que en lo que trabajabas era malo, contrario a tus pensamientos, nocivo para la empresa. Pero da igual: tú has demostrado entereza y saber estar, por delante de querer tener la razón.

Vendiste tu alma al diablo. Al mejor postor. Da lo mismo. El precio que pagaste ahora tiene su fruto. No miras si te compensa. Sólo miras que ahora tienes más… ¿Merecido? ¿Inmerecido? Eso es muy relativo… Si lo tienes es por que algo has hecho para merecerlo. Bravo!

 

Noticias

Creo, sin ser experto en ello, que el mayor logro de un buen periodista es convencer que la noticia que está explicando es la verdad suprema absoluta veraz y rotunda. Y que todo el mundo viva de ello.

Hace unos años viví durante un tiempo en la vida de una gran periodista: me incorporó en una noticia que continuamente estaba hilvanando. Su manipulación fue tan suprema que recientemente me di clara cuenta de ello. Y las noticias de hoy han acabado por confirmarlo.

Cualquier engaño es duro.  No importa si es amoroso, profesional, económico. La dureza radica en que alguien, por el motivo que sea, ha jugado con tu buena fe. Se ha aprovechado de ti. Cuando descubres el engaño miras o bien el daño que te producirá (a partir de ahora el hecho de descubrir la verdad) o el que ya te ha producido (por que viviste una situación que te ha perjudicado enormemente). Este segundo punto es mi caso. Si hace poco que se ha producido el engaño la sensación es de furia, rabia indómita. Si, por el contrario, hace más tiempo, predomina la tristeza y el dolor. Y a veces la impotencia por no haber sido lo suficientemente bueno para haber estado atento a las señales, que siempre existen, y que te hacen ver “lo que la verdad esconde”.

Siempre hay que ir con sumo cuidado con determinadas noticias.

No sólo pueden desestabilizar tu mundo, pueden adentrarte en uno nuevo, falso, del que te será muy difícil escapar y que tú no podrás controlar.

 

Novedades

A veces es curioso sólo escuchar cómo la gente de tu alrededor reacciona ante las novedades. Te mirarán para buscar aprobación o nuevas reacciones a las que ellos aún no han llegado o por las que no sienten ninguna afinidad. Y si no reaccionas, serás el raro, el apático, el frio, el alternativo.

Si logras permanecer entre ellos desapercibido, se revelarán ante ti y te mostrarán cómo son, o el papel que quieren hacer (a veces hay auténticos jugadores de póker).

Esas novedades de las que hablan, algunas se refieren a ti y a tu pasado. Pero ni te mencionan. Has desaparecido. No estás.

Y para ti no son novedades: ya lo habías anticipado. Ni lo has usado en tu beneficio!!! Que torpe. Que lento. Que necio. Que looser.

 

¿Que es peor?, ¿No estar? ¿O que ni tan siquiera recuerden que estuviste?

Sin duda lo peor son las dos cosas juntas… Ni estoy, ni se me recuerda.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>