Esto es la Looserstable; aquí no hay demasiado espacio para el Coaching, la Motivación ni las palmaditas en la espalda. Somos Loosers!!! Aquí hay espacio para escribir lo que nos desasosiega, criticar a los que están injustamente (según nosotros) on-fire y, en definitiva, decir lo que pensamos, sin demasiados filtros, pero tampoco sin perder el respeto.

Y lo vuelvo a decir. Somos loosers: no tenemos la capacidad para impulsar cambios abruptos cuando algo nos mosquea o bloquea. Quizás esto es lo que más separa a los “supuestos triunfadores” de nosotros.

Oportunidades que están allí esperando…

 

  • Invertir. La bolsa. ¿Tenéis dinero? No importa donde invirtáis: en 1-2 años duplicaréis lo que hayáis invertido. Eso sí veréis con miedo bajadas y subidas sin parangón.

 

  • Digitalizar. Pensad que el punto de venta se ha trasladado. Si tenéis una venta y no podéis contactar con vuestros clientes por el medio por el que ellos se comunican. ¿Creéis que existiréis para ellos en el futuro? No.

 

  • Escuchar. La gente se siente sola. Está muy sola. El confinamiento aisla. El virus mata. Si sois psicólogos o incluso psiquiatras o sabeis escuchar y dar consejos: la gente lo va a necesitar.

 

  • Enseñar. La gente tiene miedo. Mucha se quedará sin su trabajo. Deberá aprender, reaprender o incluso desaprender. ¿Sabéis enseñar cómo hacerlo?

 

  • Copiar mejorando. Que simple. Observad servicios que se necesitan, aprended cómo los hacen, buscad las mejoras. Y aplícalas o véndelas. ¿Qué va a necesitar la gente en esta nueva normalidad? ¿Qué demanda y usa y es aquello que sin ello no puede vivir?

¿Aceptar y Seguir?


Así que ahora toca aceptar y seguir.

¿Eso es malo? Pues sí. Lamentablemente lo es y mucho. Las cosas van a cambiar en el futuro. Uno puede abanderar los cambios o… simplemente… dejarse llevar.

Abanderar los cambios exige aceptar el riesgo, coger con valentía el timón y pilotar en tiempos de crisis, en tiempos de transformación, con capacidad para improvisar, con el aplomo suficiente por si toca sucumbir. En tiempos como estos hay infinidad de oportunidades. Las tenemos ahí delante (justo al lado tienes una lista) disponibles para que las aprovechemos. TODAS exigen un gran esfuerzo a la vez que conllevan una enorme recompensa. Y también se puede fracasar. Abanderar los cambios tiene eso: tendrás que sacrificar alguna que otra cosa, probablemente lo pases mal, muy mal, pero si tienes claro un objetivo ¿En qué vida piensas intentar abordarlo? ¿A qué esperas? Y si tienes dudas, haz como todo el mundo…

Han pasado más de 7 meses desde que nos confinaron a todos. Hemos tenido tiempo para “resilenciarnos”. Aunque la gran mayoría NO LO HEMOS HECHO. Hemos vuelto a la “Nueva Normalidad” pensando en recuperar al máximo nuestra anterior vida.

COVID es un acelerador del cambio, además de un Virus del demonio. COVID ha abierto los ojos a una humanidad adormecida, haciendo trabajar hasta la extenuación al mundo de la medicina y el sector sanitario, modificando los hábitos de millones de personas, concibiendo una forma de vivir y trabajar que quizás, y no exagero, se ha anticipado 20 años.

Y recortar tantos años de golpe no es gratis. Esto es una guerra, distinta a las que tenemos idealizadas, por que pone en jaque la población mundial, por que va a destrozar sectores, empresas y servicios que hasta ahora habían sido super rentables. Pero es también, y a la vez, una gran revolución, y como todas las revoluciones: va a haber que sacrificar muchísimos puestos de trabajo para acabar creando … esa nueva realidad que se está construyendo (yo creo que aun no ha llegado).

Dejarse llevar es la actitud looser por excelencia. Es sencilla, es fácil, calentita, cómoda, en el sofá, además te permite continuamente quejarte de todo, de forma gratuita, demagógica, acalorada,…, y es la actitud que tomará casi el 99% de la población. Por que ya lo sabéis: las cosas grandes existen por casualidad; las pequeñas están en todas partes.

Y aunque creas que tienes derecho a protestar, en realidad, no lo tienes: déjate llevar, a la suerte de lo que otros planeen, digan o hagan. Con suerte tendrás la ilusión que te dejan escoger; no te engañes: deberás seguir la corriente hasta que tengas la valentía de afrontar la situación y tratar de dominar el cambio. En muchas ocasiones será demasiado tarde. Que pena. Pudiste evitarlo. O quizás no. Que triste…

Además, el problema es que la situación para muchos viene de lejos: ya llevan un largo trecho recorrido y dejándose llevar. COVID para muchos es la escusa para gritar, quejarse, llorar. Pero los errores se cometieron antes y fueron graves. Y no digo que no se puedan solucionar: simplemente es mucho más difícil y exige mayor sacrificio personal.

Para mí, escribir estas páginas, estas reflexiones, es un primer acto de querer abanderar el cambio. De forma tímida, dubitativa, con muchas reservas y miedos. A medida que pasan los días, las semanas, los meses, esas dudas, timidez y temores van desapareciendo. Aunque no os preocupéis: no lo suficiente como para creer estar preparado para abandonar “el lado oscuro”.

Escribir me libera, me hace feliz, me permite liberarme a la vez que me permite pensar de otro modo. Hace unos minutos, en mi quehacer diario, estaba absorto y apunto de caer en la espiral negativa típica (ver el día de la marmota). Pero no ha sucedido: me he puesto a escribir, esta reflexión, cuatro palabras mal hechas. Da igual por que son mías y nadie me las podrá arrebatar. Ni tan siquiera los cambios que estén por venir…. 

Ahora te toca a ti: ¿Aceptar y seguir?

 

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