¿Cuánto daríais por encontrar «claves vitales» que de encontrarlas te permitan cambiar a mejor tu vida, y  que hagan posible afrontar cualquier dificultad por pesada que sea? Creo que sólo lo podría superar el encontrar la fuente de la inmortalidad…

Pues no tenéis que pagarme nada. Es gratis.

Y se llama «expectativas»… Pensadlo…

Soñamos y deseamos. Cosas que no somos en las que nos gustaría convertirnos (más altos, más guapos, más listos, más sabios, menos nerviosos, más tolerantes). Cosas que no tenemos que querríamos poseer (tiempo, dinero, conocimiento, el amor de una persona…).

Son todo… Expectativas.

Los loosers (por desconocimiento exagerado, egoísmo, orgullo, insensatez, avaricia o simplemente por mala suerte) no han sabido gestionar sus expectativas. 

¿Qué bueno eh? ¿Qué facil no? Suena a consultoría de salón: «gestionar las expectativas». ¿Y cómo demonios se debe hacer eso? Pues como la mayoría de cosas en esta vida: sentido común. Y dejaros de sandeces de gurús, coaches y personajes similares: quieren vuestro tiempo por que lo transformáis en su dinero.

Las crisis pasadas nos han enseñado miles de lecciones y evidencias donde ha jugado el egoísmo, el orgullo, la avaricia y por supuesto la mala suerte. ¿O os tengo que recordar qué era la «hipoteca Cayenne»? 

Ello no quiere decir que dejemos de soñar, de desear, de querer y de luchar. Pero con sentido común!!!

Lamentablemente, un ciego no podrá nunca observar las estrellas por un telescopio. Ni un cojo, sin ortopedia, correr una maratón. Tampoco a un político de VOX le podemos pedir que sea persona (a menos que olvide sus absurdos ideales). NO. Nada de eso es posible. Y normalmente el ciego intentará otras acciones, como imaginar el universo desde su oscuridad, llenándolo de su concepción sobre las estrellas. Y el cojo intentará disfrutar de sus capacidades móviles, sin ir más allá. El político de VOX, por desgracia y normalmente, seguirá con sus aberraciones mentales. Ahí poco podemos hacer.

¿Entonces?… Nosotros… ¿Qué expectativas nos ponemos? ¿Realizables/razonables? ¿O absurdas e inalcanzables?

Los loosers no hemos visto a tiempo que las expectativas que nos hemos autoimpuesto son pura entelequia. A veces ni hemos pensado en ello. O si lo hemos hecho, nuestro abrumador orgullo nos ha impedido dar marcha atrás por lo que todo lo que hayamos reflexionado… No ha servido para nada.

Rebajar tus expectativas no te convierte en un perdedor. Al contrario: cuando no puedes conseguir lo que quieres y no lo asumes es cuando ya lo has perdido todo.

 Y no nos confundamos! Soñar sin límites, imaginar, volar, evadirse del tedio vital, la rutina indómita,… Todo ello es un ejercicio sano: no lo debemos dejar de hacer. Pero una cosa es «levitar en los deseos» y la otra es hacerlos tu estandarte vital. 

Y si lo hacéis, si os ponéis «en plan absurdo» y os marcáis lejanos objetivos, exigentes hasta la extenuación, cómo utopías del futuro,…, luego tenéis que jugar limpio y asumir que si no lo conseguís… os va a dar igual…

Recuerdo un amigo con el que tuve una conversación, justo antes de la crisis financiera mundial (allá por 2008-2009 si mi memoria y google no fallan):

«No entiendo tu tren de vida Juan», le decía, «te la vas a pegar porque tienes mucho más de lo que ganas.»

«No te entiendo», me contestó

«¿Cuál es tu objetivo? ¿Cuándo te vas a parar? ¿Qué vas a hacer si alguna cosa falla y no puedes devolver todo lo que debes?

«Ah, si, claro… Devolver…», me dijo, «se hará lo que se pueda, pero lo único que yo quiero es vivir así»

«Pero no va a durar siempre», afirmé.

«No me importa, ya asumo que lo perderé todo»…

Y lo perdió todo. 

Volví a hablar con él: fue fiel a sus expectativas, que aunque eran irracionales, el no rehuyó de ellas: era plenamente consciente de lo que pasaría. Lo perdió todo y no se sentía un perdedor. Podéis pensar que es absurdo. Un poco lo es, claro que sí. Pero el actuaba con sentido común haciendo algo que no tenía ningún sentido. Asombroso!

En cambio yo, tengo unas absurdas y utópicas expectativas, pero no lo asumo. No se hacerlo. Cuando lo intento entro en una asfixiante lucha interna que no me deja tomar las riendas y ajustar mis deseos…

Es por eso que, aun sin perder tantas plumas por el camino como mi amigo (alguna habrá caído), yo si me siento, y soy, un perdedor.

A veces pienso, que mi única expectativa debería centrarse en asumir que nunca voy a ser un ganador. Y punto.

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